Elaboración de una muñeca de porcelana
A partir de moldes de escayola pasamos a rellenar con porcelana liquida, que después vaciaremos, y dejaremos secar las piezas. Una vez conseguimos las distintas partes pasamos a cocer en horno a 750º. Cuando salen se lijan en agua para corregir todas las rebabas e imperfecciones. De nuevo pasan otra vez por el horno, pero esta vez a 1.250º, en la que ya conseguimos ver la dureza y tersura de la porcelana, volvemos a lijar y decoramos con pinturas que cuecen a 750º, un muñeco puede pasar hasta ocho veces por el horno antes de su total acabado, pues es indispensable pintar y cocer antes de un segundo paso de pintado y así sucesivamente.
Cuando ya está pintado llega el proceso de montaje y confección del vestuario de modo artesanal y respetando el año de la reproducción.
Los moldes son reproducciones de marcas famosas de los cuales las piezas originales se encuentran en museos.

Historia de la muñeca antigua
A lo largo del tiempo, la muñeca continua su camino estrechamente ligada a la evolución del ser humano. En esta medida se transforman sus rasgos y su vestuario.
Hasta la Edad Media se encuentran muñecas elaboradas con materiales sencillos, tales como la madera, el barro o el trapo.
A comienzos del siglo XV, aparecen los primeros fabricantes de muñecas de madera y con el auge de la Burguesía el concepto de muñeca se incorpora en el proceso de industrialización, concluye la fase artesanal y se inicia una nueva etapa de acuerdo con las modernas exigencias del siglo XIX